veintidós años, destinado en Irak, servicio de inteligencia militar,
será juzgado -y, por tanto, condenado- por un consejo de guerra que
presidirán altos mandos de su propio Ejército. La acusación, gravísima:
"Robo y difusión de vídeos [operación militar en Bagdad, 2007] y
mensajes altamente secretos", enviados estos por el Departamento de
Estado. Se le inculpará, también, de la revelación de miles de
documentos sobre la guerra en Afganistán.
El primer vídeo (video, en América) notaría que un periodista, un
conductor de la agencia Reuters, y otros civiles, fueron asesinados por
los bombardeos de helicópteros norteamericanos en Bagdad. El segundo,
supuestamente, descubre el exterminio de cien civiles en Afganistán, 2009.
El Ejército USA lo detuvo y, hasta el momento, sigue encarcelado, aunque
también es cierto que nadie, desde instancias superiores, intermedias o
básicas, ha desmentido la realidad de las imágenes y de las palabras, ni
tan siquiera el Premio Nobel de la Paz, señor Obama, su presidente y,
por tanto, comandante en jefe.
En la ficha del soldado, el Ejército escribió la voz "humanista",
término que proviene del siglo XIV (Renacimiento italiano), referida a
las personas que participaban de un pensamiento intelectual con
predominio de la razón. Así, estima el Humanismo que los hombres poseen
capacidades -como seres racionales que son- para hallar la verdad,
aunque también consideró como humanistas a quienes se dedicaban al
cultivo de las letras y las artes, estudiaban el mundo clásico de Grecia
y Roma y, además, intentaban comprender los porqués de la existencia.
Considera, en fin, que se puede ser feliz si se respeta la vida humana,
y que el poder político no puede imponer su ideología sobre la razón, la
capacidad de pensamiento del hombre.
Visto lo visto, creo que el Gobierno norteamericano (USA) acierta cuando
etiqueta al soldado Manning como "humanista" (o "muy peligroso", da
igual), es decir, como persona que no acepta los imperativos de la
fuerza, de la violencia, como ser pensante que reclama la razón, guía
fundamental en el comportamiento humano. Razón que, además, se impregna
de las letras, de las sensibilidades, de la cultura clásica.
Que un joven de veintidós años -servicio de inteligencia- haya difundido
o enviado material visual y escrito a un medio de comunicación sobre
asesinatos cometidos por su Ejército (y callados por la Administració
n), aun a sabiendas de que en EE. UU. será considerado como traidor, me
lleva a la afirmación de que sí es un "humanista", un ser racional, un
joven que se sitúa por encima de pasiones y locas arbitrariedades.
Llama la atención, bien es cierto, que entre los cientos de miles de
jóvenes soldados USA de hoy -apasionados, irreflexivos, fanáticamente
imbuidos de designios mesiánicos- haya uno, como el soldado Manning, que
no acepta la misión redentora de su país en aquellas tierras
desconocidas, aunque cargadas de millones de bolsas de petróleo, única
obsesión de las empresas -y, por tanto, de la Administració n-, por más
que los depósitos rebosen con la sangre de los inocentes.
El soldado Manning me recuerda -aunque fueron otros tiempos- a los
soldados norteamericanos que se manifestaron en EE. UU. para exigir la
retirada del millón de compatriotas que permanecían en Vietnam, enviados
con engaños y estafas, y donde miles de ellos perdieron brazos, piernas,
nobles sentimientos, juventud, y peor aún: la dogmática creencia de que
su país actuaba en nombre de la libertad, de la democracia, de la
justicia social.
El soldado Manning será condenado, irremediablemente, a miles de años de
cárcel. Y lo acusarán de todo y, sobre todo, de su condición de
"humanista", es decir, de hombre que usa la razón frente a la barbarie
de los asesinatos. Será condenado por denunciar que la felicidad no es
alcanzable si no se respeta la condición humana. Pero, sobre todo,
porque fue capaz de pensar por sí mismo. Ese es su gran delito.
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